Tablilla PY Ub 1318, procedente del palacio micénico de Pilos. Escrita en Lineal B, registra la distribución de pieles y cueros destinados a artesanos para la fabricación de alforjas, sandalias y otros objetos de cuero. Siglo XIII a. C. Museo Arqueológico Nacional de Atenas. «Para Augeiates: cuatro cueros para alforjas.». «Entrega de pieles y cueros a distintos artesanos para la fabricación de alforjas, correas y elementos de guarnicionería, sandalias y otros objetos de cuero. Se registran distintas cantidades y tipos de pieles, incluidas pieles de bovino, cerdo y ciervo.». Es una especie de hoja de control de materiales de un taller micénico de hace más de 3.000 años.
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El Lineal B
El Lineal B es el sistema de escritura empleado para representar el griego micénico, la forma más antigua de la lengua griega de la que conservamos testimonios escritos. Se utilizó principalmente con fines administrativos y contables, aproximadamente entre los siglos XV y XII a. C., varios siglos antes de la adopción del alfabeto griego.
Se trata de una escritura fundamentalmente silábica: la mayor parte de sus signos representan sílabas, generalmente formadas por una consonante y una vocal. El sistema incluía alrededor de noventa signos silábicos, además de numerosos logogramas o ideogramas, utilizados para representar productos, animales, recipientes, materias primas y otras categorías presentes en los registros palaciales. También disponía de signos numéricos y sistemas para expresar cantidades y medidas.
Las primeras grandes colecciones de tablillas fueron descubiertas por Arthur Evans durante las excavaciones que inició en Cnosos, Creta, en 1900. Evans distinguió diferentes sistemas de escritura cretenses y denominó Lineal A al empleado por la civilización minoica y Lineal B a la escritura que posteriormente se demostraría que representaba una forma arcaica de griego. El Lineal B parece haberse desarrollado a partir del sistema gráfico del Lineal A, adaptándolo a las necesidades fonéticas de la lengua griega.
Las tablillas conservadas proceden fundamentalmente de los centros palaciales micénicos, como Cnosos, Pilos, Micenas, Tirinto y Tebas. Su contenido es esencialmente económico y administrativo: inventarios, distribución de materias primas, ganado, productos agrícolas, trabajadores, ofrendas religiosas y bienes almacenados. Precisamente por esta naturaleza práctica, las tablillas constituyen una fuente excepcional para conocer el funcionamiento interno de la sociedad y de la economía palacial micénicas.
Tablilla PY Ub 1318
La imagen de entrada muestra la tablilla de arcilla PY Ub 1318, procedente del palacio micénico de Pilos. El documento registra la distribución de diferentes tipos de pieles y cueros destinados a artesanos para la fabricación de objetos como calzado, correas y elementos relacionados con la guarnicionería.
La tablilla pertenece a los últimos momentos de funcionamiento del palacio, hacia 1200 a. C. Al igual que muchas otras piezas similares, se conservó de manera accidental: las tablillas de arcilla no estaban concebidas para ser cocidas, pero el incendio que destruyó el complejo palacial las endureció y permitió que sobrevivieran durante más de tres mil años. Actualmente, la pieza se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
El desciframiento
El desciframiento del Lineal B constituye uno de los grandes logros de la filología y la arqueología del siglo XX. Su resolución estuvo asociada principalmente al trabajo de Michael Ventris, arquitecto británico con un extraordinario interés por las lenguas y las escrituras antiguas, aunque fue posible gracias a una larga investigación colectiva desarrollada durante varias décadas.
Las tablillas descubiertas por Evans en Cnosos podían agruparse en diferentes series según los asuntos tratados. La presencia de logogramas reconocibles —animales, recipientes, productos agrícolas o materias primas— proporcionaba algunas pistas sobre el contenido general de los documentos, aunque la lengua representada por los signos continuaba siendo desconocida.
Una figura fundamental en este proceso fue la investigadora estadounidense Alice Kober. Desde la década de 1930 realizó un enorme trabajo sistemático de clasificación y comparación de miles de secuencias de signos. Kober evitó atribuir prematuramente una lengua concreta a la escritura y se concentró en descubrir su estructura interna. Identificó grupos de signos que se repetían con determinadas variaciones y demostró que algunas palabras modificaban sus terminaciones siguiendo patrones regulares, lo que sugería la existencia de flexión gramatical, probablemente relacionada con género, número o caso.
Kober murió en 1950, poco antes de que se alcanzara el desciframiento definitivo, pero sus investigaciones proporcionaron una parte esencial de la base metodológica sobre la que trabajaría Ventris.
A partir de estos patrones, Michael Ventris comenzó a asignar valores fonéticos provisionales a los signos. En 1952 llegó a la conclusión de que la lengua escondida tras el Lineal B era una forma muy antigua de griego, una posibilidad que durante mucho tiempo había sido considerada improbable. La colaboración con el filólogo clásico John Chadwick permitió profundizar en el análisis lingüístico y comprobar que numerosas palabras, formas gramaticales y nombres propios podían explicarse satisfactoriamente como griego micénico. Los resultados fundamentales fueron publicados en 1953.
Una confirmación especialmente importante llegó gracias al arqueólogo estadounidense Carl Blegen, excavador del palacio de Pilos. Blegen aplicó los valores propuestos por Ventris y Chadwick a la tablilla PY Ta 641, cuyo contenido todavía no había sido publicado cuando se formuló el desciframiento. La lectura produjo términos coherentes con los objetos representados mediante los logogramas de la propia tablilla y permitió reconocer formas griegas relacionadas con distintos tipos de recipientes y con el número de sus asas.
La coincidencia entre la lectura lingüística y la información arqueológica proporcionó una poderosa confirmación independiente. Desde entonces, sucesivos estudios han refinado algunos valores e interpretaciones, pero la conclusión fundamental permanece firmemente establecida: el Lineal B representa una forma temprana de la lengua griega y constituye el testimonio escrito más antiguo conocido del griego.
El enigma de la primera escritura griega. La Lineal B. La UNED en La 2 de TVE Serie: Filología y lingüística
Fecha de grabación: 26-01-2024. El desciframiento de la escritura Lineal B cambió lo que se sabía del mundo griego y fue gracias a Michael Ventris. Arquitecto de profesión, dedicó una gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo al estudio y comprensión de esta escritura.
Participan: Juan Piquero Rodríguez profesor del Departamento de Filología Clásica, Facultad de Filología, UNED Carlos Varias García Profesor titular de Filología Griega. Secretario general del CIPEM, UAB Alberto Bernabé Pajares catedrático emérito de Filología Griega, UCM Adolfo Jerónimo Domínguez Monedero Catedrático de Historia Antigua. , UAM Eugenio Ramón Luján Martínez Catedrático de Lingüística Indoeuropea. , UCM Mayte Linares Gómez del Castillo, guion y realización Clara Gómez Sánchez, locución.
