Metalurgia y orfebrería
Hacia la mitad del III milenio a. C. se produjo el florecimiento de la metalurgia. Si bien desde milenios atrás se fabricaban objetos de metal a base de materiales metálicos encontrados tal cual en la naturaleza (metal nativo), fue en este período cuando aparecieron las primeras técnicas de forja y de obtención de metal a partir de minerales metalíferos (mena). (ver: Margueron, Jean-Claude (2002). «El metal». Los mesopotámicos. Madrid: Cátedra.)
La llamada máscara de Sargón. Es una cabeza de bronce que representa a un dirigente mesopotámico desconocido. Se le identificó como Sargón de Akkad, pero probablemente sea Naram-Sin u otro rey acadio. Procedente de Nínive (c. 2250 a. C.),. Desconocido – Mallowan (1936) «The Bronze Head of the Akkadian Period From Nineveh«, Iraq Vol. 3. Dominio público. Original file (800 × 1,400 pixels, file size: 401 KB).
Además de los metales preciosos (oro, plata y su aleación natural, el electro) y del plomo, entre los primeros metales destacó el cobre, que poco después se comenzó a alear con estaño o con arsénico para fabricar bronce, que a diferencia de las anteriores (relativamente fáciles de trabajar) era una materia muy resistente y adecuada para la fabricación de armas y todo tipo de utensilios y obras de arte; lo que requería su fundición y la obtención de la forma requerida mediante un molde o la técnica de la cera perdida. Estos dos tipos de bronce convivieron durante unos mil años en diferentes zonas geográficas del Antiguo Oriente Próximo: el bronce arsenioso se dio al sur de Mesopotamia, en Canaán, al este de Anatolia y en el Cáucaso; y el bronce de estaño en toda Mesopotamia, Irán, Siria y Cilicia. La única región donde estos dos tipos de bronce convivieron fue Mesopotamia. Hacia principios del II milenio a. C. el bronce de estaño terminó por imponerse. (ver: Margueron, Jean-Claude (2002). «Los metales utilizados y su origen geográfico». Los mesopotámicos. Madrid: Cátedra.).
Hacia 1200-1000 a. C. se incorporó el uso del hierro en la metalurgia, posiblemente a partir del descubrimiento de la tecnología de carburación; aunque en esta época su escasez y alto precio (muy superior al del cobre y en muchos casos similar al del oro) restringía su uso al ámbito militar, y no se popularizó hasta mucho más tarde.(ver: Margueron, Jean-Claude (2002). «El metal». Los mesopotámicos. Madrid: Cátedra).
En los documentos de la época se distinguían tres profesiones relacionadas con el trabajo de los metales: el qurqurru era el encargado de la obtención del metal desde el mineral, esto es, el metalúrgico; el nappahu o fundidor, era el encargado de fabricar las piezas a base del material obtenido del qurqurru; por último, el kutimmu se encargaba del trabajo de los metales preciosos (la orfebrería).
El trabajo del bronce dorado tuvo un particular desarrollo en el reino de Urartu (desde el Cáucaso hasta el norte de Mesopotamia) entre el siglo IX y el VII a. C.( ver: La invención de la metalurgia – Mesopotamia, en Artehistoria.).
A diferencia de la cerámica, que solía producirse en talleres autónomos, la metalurgia era un sector controlado por el Estado, dado su carácter estratégico y la necesidad de obtener sus materias primas por comercio a larga distancia. (ver: Crawford, Harriet E. W. «Metal-working.» En Sumer and the Sumerians, Cambridge University Press, 2004.).
