Crátera de campana de figuras rojas. A. El dios Cabiros, en la forma de Dioniso Ctónio, representado reclinado, con un huevo en la mano izquierda y un cántaro (kántharos) del que bebe una serpiente en la derecha. Procedente de Beocia. Obra del Pintor de los Mystai, finales del siglo V a. C.Museo Arqueológico de Atenas, n.º1393. Foto:. Zde. CC BY-SA 4.0. Original file (4,207 × 3,155 pixels, file size: 7.65 MB). Crátera de campana de figuras rojas (finales del siglo V a. C.), obra del Pintor de los Mystai.

La escena muestra una representación poco habitual en la cerámica griega: el dios Cabiros, divinidad asociada a los misterios de Samotracia y de Beocia, identificado aquí con una manifestación subterránea y dionisíaca, llamada Dioniso Ctónio (Dioniso de la tierra o del inframundo).
El dios aparece reclinado sobre un kliné (lecho de banquete), aludiendo al simposio, pero con atributos simbólicos muy singulares:
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En la mano izquierda sostiene un huevo, símbolo de la vida, la regeneración y el misterio iniciático.
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En la derecha levanta un kántharos (copa de vino), del cual bebe una gran serpiente, animal que en la religión griega estaba ligado al mundo ctónico, a la renovación y a la comunicación con lo divino.
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La postura relajada del dios recuerda a la iconografía habitual de Dioniso en los banquetes, pero el detalle de la serpiente transforma la escena en un mensaje de carácter esotérico y mistérico.
Este vaso fue muy probablemente usado en contextos de ritos iniciáticos vinculados a los Misterios de los Cabiros, en los que el vino, la fertilidad y la promesa de una vida renovada en el más allá tenían un papel central.
El pintor responsable, conocido como el Pintor de los Mystai, debe su nombre precisamente a la recurrencia de este tipo de escenas cargadas de simbolismo religioso.
