Fragmento de cerámica con la representación de una lechuza, símbolo de la diosa Atenea y de la ciudad de Atenas. Museo Histórico de Eupatoria, Crimea. Foto: Andrew Butko. CC BY-SA 4.0. Original file (3,264 × 4,928 pixels, file size: 13.78 MB).

Este fragmento es muy destacable, aunque sea pequeño. Lo que vemos es un ostrakon o un fragmento de cerámica decorada, y la figura que aparece representada es claramente una lechuza, el símbolo por excelencia de la diosa Atenea.
La lechuza era el emblema de Atenas y aparecía frecuentemente en las monedas atenienses (los famosos tetradracmas), así como en cerámicas y objetos votivos. Este fragmento, pese a su tamaño reducido, es significativo porque nos habla de la función simbólica y decorativa de la cerámica griega: no era meramente utilitaria, sino un medio de expresión cultural. Si se trata de un ostrakon, podría incluso haber formado parte de un sistema de votación en el que los ciudadanos escribían el nombre de alguien a quien deseaban desterrar (ostracismo), aunque en este caso parece más probable que sea un fragmento de un vaso de figuras negras o rojas con decoración animal.
Su valor radica en que condensa en pocos centímetros uno de los iconos más reconocibles del mundo griego clásico: la lechuza, símbolo de la sabiduría, la vigilancia y la protección de Atenea. Para un museo, piezas como esta son pequeñas ventanas a la vida cotidiana y las creencias de la polis ateniense.
