Plato de peces de cerámica de figuras rojas, siglos IV–III a. C., procedente de la región del mar Negro y conservado en el Museo Histórico y Arqueológico de Kerch. Decorado con varios peces dispuestos en círculo, este tipo de vajilla era utilizado en los banquetes para servir pescado, considerado un alimento de prestigio en el mundo griego. La disposición armoniosa de las figuras y el contraste entre el fondo negro y el color rojizo de la arcilla crean una composición dinámica que combina arte y uso cotidiano. Estas piezas, halladas en colonias griegas y necrópolis de la zona, ilustran el refinado gusto de las élites locales y su integración en la cultura helénica.
La ciudad de Kerch, situada en la península de Crimea y conocida en la Antigüedad como Panticapea, fue uno de los principales centros griegos del Ponto Euxino (mar Negro). Fundada por colonos milesios en el siglo VII a. C., se convirtió en la capital del reino del Bósforo, un próspero estado helenístico que mantuvo intensos contactos comerciales y culturales con el mundo griego, el mar Egeo y el Mediterráneo central. En sus necrópolis se han hallado algunos de los conjuntos arqueológicos más ricos de la región, incluyendo magníficas piezas de cerámica áticas e itálicas, objetos de oro y plata, armas, joyas y utensilios de uso cotidiano.
El Museo Histórico y Arqueológico de Kerch, fundado en 1826, es uno de los más antiguos de Ucrania y guarda una colección excepcional de estos hallazgos. Sus vitrinas muestran cerámicas de figuras rojas y negras que permiten reconstruir no solo la estética de la Grecia clásica, sino también la vida cotidiana de sus colonos: banquetes, prácticas deportivas, escenas mitológicas y rituales funerarios. Muchas de estas piezas eran importadas de Atenas o de talleres de la Magna Grecia, mientras que otras son imitaciones locales que siguieron los mismos modelos iconográficos.
El conjunto de ánforas, cráteras, lekythoi, aríbalos y copas que se exponen en Kerch ilustra la evolución de la cerámica griega en los siglos V y IV a. C. y su difusión más allá del Egeo. En las tumbas femeninas se encuentran ungüentarios y espejos de bronce; en las masculinas, copas para el simposio y armas. Cada objeto es un testimonio de la función social de la cerámica en el mundo antiguo: no solo era utilitaria, sino también portadora de imágenes y símbolos que comunicaban valores culturales.
Visitar esta colección es recorrer el puente que unió la Grecia clásica con las estepas pónticas, descubrir el refinado gusto de las élites locales y apreciar cómo el arte griego fue capaz de trascender fronteras, adaptándose a un nuevo contexto sin perder su esencia.
Se encuentra en la ciudad de Kerch, en la península de Crimea, y es uno de los museos más antiguos de Ucrania (fundado en 1826), con una colección muy importante de antigüedades griegas, escitas y romanas. Foto: Andrew Butko. CC BY-SA 3.0. Original file (3,264 × 4,928 pixels, file size: 9.77 MB).

Esta es una pieza muy especial: se trata de un plato de peces (a veces llamado pezon o plato de pescado) de cerámica de figuras rojas, un tipo de producción muy característico del sur de Italia y de las colonias griegas del mar Negro en los siglos IV–III a. C.
El plato está decorado con diversos peces dispuestos en círculo alrededor del fondo, en este caso muy bien reconocibles por sus cuerpos alargados y cabezas detalladas. Este tipo de piezas es fascinante porque combina arte y gastronomía: se utilizaban en banquetes para servir pescado, uno de los alimentos de lujo en el mundo griego. La disposición de los peces no es casual, sino que aprovecha el espacio circular para crear una composición armónica que acompaña el uso del plato.
Técnicamente, este plato sigue la tradición de la cerámica de figuras rojas, pero con un estilo más libre y naturalista que en las producciones áticas del siglo V a. C. El fondo negro resalta el color rojizo de los peces y permite que se perciba el movimiento de las aletas y las escamas. Muchos de estos platos muestran incluso especies reconocibles, lo que ha permitido a los arqueólogos estudiar la dieta y el comercio marítimo de la época.
El hallazgo de este plato en Kerch es muy significativo porque confirma la popularidad de esta vajilla en el área del mar Negro. Las élites griegas y escitas apreciaban estos objetos, no solo por su utilidad, sino por su valor estético y simbólico, ya que el pescado estaba asociado al banquete refinado y a veces a rituales funerarios.
